domingo, 30 de noviembre de 2008

inédito 2

Yo cuando chico era medio gordito. Me gustaba una niña que se llamaba Gabriela Núñez. Era, desde sus tiernos nueve años, una premonición de lo que se convertiría en los años posteriores. Una verdadera zorra. Era perfecta para mis pretenciones de niño que veía porno en el 11 pensando que era la cosa más hardcore de todas... la policía con las gomas afuera siempre va a marcar todas mis fantasías.
Yo le mandaba cartitas diciéndole que era ardiente, me contestó como dos veces con rotundas negativas.
Más tarde, incluso, después de leer que a las mujeres las conquista declarar nuestros sentimientos en un reportaje científico, decidí mandarle una cartita un poco más emotiva.
Le conté que gracias a ella había conocido la eyaculación.
¡ Qué más sublime que atribuirle a ella, quien fuese esclava de mi imaginación, en esos sueños de antaño, la sensación máxima que lograba olvidarme de que estaba solo en el mundo !
Bueno, no era perfecta la mina, además tenía nueve años. Pero, de todas maneras, siempre me ha asombrado la poca comprensión que tiene la gente ante mis planteamientos.
Quizás, debería intentar replantearme yo mismo.
La vida, sin embargo, estaría plagada de situaciones tan nostálgicas como esta.
Porque, en esas pequeñas tardes de otoño
la vida se me cruza, como una pequeña estrella.
i need a boy to hear my questions.
8=D






inédito

Odio la sensibilidad.
Odio el descontrol, la histeria.
Odio sentirte cerca, y que se distorsione la realidad,
y que mi corazón por tí caiga en una infinita miseria.

Ya no hay ninguna duda: has trapasado la valla.
Rompiste la armadura, desligaste las ataduras.
Me has dejado a la interperie, en las instancias más puras,
aquel sentimiento me penetra, me toma y estalla.

Extraño poder, insignificante habilidad
que engatusa los sentidos. Como si fuese una cualidad.
Y en el medio estaba yo, con mi postura elocuente.

La postura más adeacuada que había podido encontrar
era, sin embargo, la decisión más difícil que podía tomar.
Las noches duran más horas cuando te evito continuamente.